Isaías Carrasco. 42 años. Esposa y tres hijos. Residente en la calle Navas de Tolosa. Objetivo fácil. Trabajador del peaje de Bergara. Edil del consistorio de la localidad guipuzcoana de Arrasate-Mondragón, en la legislatura 2003-2007. Por el PSE-EE. Con escolta después del atentado de la T-4. A finales del 2007, renunció a ella. Pensaba diferente, aunque creía en el País Vasco; sentía diferente, aunque amaba su tierra; luchaba por sus ideales, pero sin violencia; deseaba la paz, pero nadie se la concedió.
Hoy ya es tarde. Su cuerpo inerte y ensangrentado habrá dejado de sentir, de amar, de desear… Pensaba diferente. Pero matar no es suficiente; hay que sembrar el caos, hay que montar un escenario espectacular para que los suyos lloren una eternidad, porque, pensaba diferente.
Debe ser reconfortante saber que has conseguido la hazaña pretendida, que germinará la semilla del odio que has querido sembrar. Que si matar no es suficiente, si hay que dejar un reguero de sufrimiento para quebrar más de una vida, lo has conseguido. ¡Qué triunfo! ¡Podéis estar orgullosos! ¿Qué clase de grandeza os llena el gaznate? ¿Qué clase de satisfacción tétrica os mantiene viva la ilusión de construir un país? ¿Es así como os sentís realizados?¿Es así como crece vuestra autoestima?
Una verdadera lastima, que una tierra llena de esplendor, como el País Vasco, rezume ese olor nauseabundo que emanáis aquellos que un día confundieron la libertad con la sangre de los que no piensan como ellos.
Una verdadera lastima, que una tierra preciosa, como el País Vasco, se emborrone con el manto de la cobardía, con el esfuerzo de apretar un simple gatillo.
¡Que maravilla! ¡Que valientes!.
Estad tranquilos, Isaías ya no os molestará más. Ya nunca pensara diferente, ni discrepará de vuestros ideales nacionalsanguinarios. A partir de hoy tenéis un obstáculo menos en vuestro camino, y una familia que recordará vuestra fuerza aplastante en el justo momento en que destrozasteis sus vidas, en el momento justo en que tuvisteis las agallas de salir de caza, de acorralar a una presa inocente, y romper en pedazos el futuro de toda su familia. Pero claro, pensaban diferente.
En realidad, no sé si tenemos que sentir rabia o indiferencia. Creo que un poco de los dos; rabia, porque mi condición de demócrata no me permitiría ni tan siquiera desear que a vosotros os hicieran lo mismo; e indiferencia, porque todos somos Isaías Carrasco y nunca conseguiréis vuestro incierto, cruel, cobarde, frío, y despiadado objetivo.